Canadá construye su primera mina de uranio ISR
La mina que no excava: cómo Canadá apuesta por una nueva forma de extraer uranio
Extraer uranio sin abrir un tajo ni construir un shaft subterráneo. Eso es exactamente lo que Denison Mines está haciendo en el norte de Saskatchewan, donde acaba de iniciar la construcción de Phoenix, la primera mina de uranio por lixiviación in situ (ISR, por sus siglas en inglés) de la historia de Canadá. El primer paso concreto: la instalación de la pared de congelamiento perimetral, una barrera de hielo que aísla el yacimiento y permite operar sin mover toneladas de roca.
Qué es ISR y por qué cambia la ecuación del uranio
La lixiviación in situ no es nueva en el mundo. Kazakhstan, el mayor productor de uranio del planeta, extrae más del 80 % de su producción con esta técnica. La idea es simple en concepto aunque compleja en ejecución: en lugar de extraer el mineral físicamente, se inyecta una solución química directamente en el yacimiento subterráneo, que disuelve el uranio y lo lleva a superficie a través de pozos de recuperación. Sin tajo abierto. Sin galerías. Sin el movimiento masivo de estéril que define a la minería convencional.
Lo que hace a Phoenix singular no es solo que sea ISR, sino que opera en las condiciones geológicas del Cinturón de Athabasca, en Saskatchewan, un entorno con agua subterránea activa que hace que el aislamiento del yacimiento sea crítico. De ahí la pared de congelamiento: una cortina de tubos de refrigeración que congela el suelo circundante y crea una barrera impermeable alrededor de la zona de lixiviación. Es ingeniería de precisión aplicada a una de las regiones uraníferas más ricas del mundo, donde la ley de mineral puede superar el 20 % de U₃O₈, cifras que en cualquier otro contexto serían difíciles de creer.
Denison había completado la preparación del sitio antes de este anuncio. La instalación de la pared de congelamiento marca el inicio formal de la construcción, un hito que la compañía llevaba años preparando con pruebas piloto y estudios de factibilidad. El proyecto no tiene fecha de producción publicada en este anuncio, pero el avance hacia construcción plena indica que el cronograma se está ejecutando.
Por qué este proyecto llega en el momento exacto
El contexto importa. El precio del uranio spot superó los US$100 por libra a inicios de 2024 por primera vez en más de una década, impulsado por la reactivación de reactores existentes, el anuncio de nuevas plantas en Asia y Europa, y la creciente demanda de energía de bajo carbono para alimentar centros de datos y procesos industriales que buscan descarbonizarse. Ese ciclo de precios convirtió proyectos que antes eran marginales en negocios atractivos, y aceleró decisiones de inversión que estaban en pausa.
Phoenix no es un proyecto marginal. Es un depósito de alta ley en una jurisdicción estable, con una técnica de extracción que, si funciona en las condiciones de Athabasca, podría redefinir cómo se desarrollan futuros yacimientos en la región. Saskatchewan ya alberga a Cameco, el mayor productor de uranio del mundo occidental, con operaciones como McArthur River y Cigar Lake. Que Denison apueste por ISR en ese mismo cinturón geológico no es una apuesta menor: es una declaración de que la técnica puede funcionar incluso en los entornos más exigentes.
Para el ecosistema minero latinoamericano, el caso Phoenix tiene relevancia técnica directa. Argentina tiene depósitos de uranio en Chubut y Mendoza, y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ha explorado ISR en el pasado. Brasil cuenta con reservas significativas en Bahía. Si Phoenix demuestra que ISR funciona en condiciones geológicas complejas, el manual operativo que Denison está escribiendo en Saskatchewan podría informar decisiones de desarrollo en la región en la próxima década, especialmente si el precio del uranio se mantiene en rangos que justifiquen la inversión.
Lo que está en juego va más allá de un solo proyecto: es la validación de un modelo de extracción que promete menor huella superficial, costos operativos más bajos una vez en marcha, y una curva de aprendizaje que Canadá está recorriendo primero.
La línea del fondo: Si la pared de congelamiento de Phoenix funciona como Denison proyecta, Canadá habrá demostrado que ISR es viable en geología de alta ley y agua activa, el argumento técnico que faltaba para que países con reservas uraníferas como Argentina consideren esta técnica en serio. El timing, con el uranio por encima de US$80 la libra, no podría ser mejor.
Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en The Northern Miner . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


