Chile apunta a liderar tierras raras para electromovilidad
Chile tiene cobre y litio. Ahora apunta a las tierras raras que mueven los motores eléctricos
Chile exporta más del 25 % del cobre mundial y concentra casi el 40 % de las reservas globales de litio. Pero hay un tercer grupo de minerales sin el cual ningún motor eléctrico, turbina eólica o sistema de propulsión funciona: las tierras raras. Aclara, empresa chilena de exploración y desarrollo de recursos críticos, usó el escenario de Experiencia E 2025 para proyectar al país como un proveedor estratégico de estos elementos. La pregunta que queda sobre la mesa no es si Chile tiene el potencial, sino si tiene la velocidad.
Qué son las tierras raras y por qué importan ahora mismo
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos metálicos, entre ellos neodimio, disprosio y praseodimio, que son componentes esenciales de los imanes permanentes que impulsan los motores eléctricos de vehículos, drones industriales y generadores eólicos. Hoy, China controla aproximadamente el 60 % de la producción mundial y más del 85 % de la capacidad de refinación global, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Esa concentración ha disparado alertas en Europa, Norteamérica y, cada vez más, en los propios países latinoamericanos que quieren participar en la cadena de valor de la electromovilidad, no solo vender el mineral en bruto.
La propuesta de Aclara parte de una realidad geológica concreta: Chile posee depósitos de tierras raras asociados a yacimientos de hierro tipo IOCG (Iron Oxide Copper-Gold), especialmente en la región de Atacama y el norte chico. La empresa ha avanzado en la caracterización de estos recursos y plantea un modelo que no se limita a la extracción, sino que contempla procesamiento local para producir concentrados de mayor valor agregado. En el contexto de Experiencia E 2025, el evento de electromovilidad más relevante del país, ese mensaje tiene un destinatario claro: inversionistas, fabricantes de vehículos eléctricos y gobiernos que buscan diversificar sus cadenas de suministro lejos de Asia.
El timing no es casual. La Unión Europea activó en 2024 su Ley de Materias Primas Críticas, que establece que para 2030 al menos el 10 % de los minerales críticos que consume deben provenir de extracción propia o de socios estratégicos fuera de China. Estados Unidos, por su parte, sigue expandiendo su lista de minerales críticos y financiando proyectos de diversificación a través del DFC y acuerdos bilaterales. Chile, con su estabilidad institucional relativa y su infraestructura minera consolidada, aparece como candidato natural. Pero candidato no es lo mismo que proveedor confirmado.
El impacto en Latinoamérica
El movimiento de Aclara no ocurre en el vacío. Brasil ya opera la mina de Araxá, una de las mayores reservas de nióbio y tierras raras del mundo, operada por CBMM y con participación de capitales chinos, japoneses y coreanos. Perú tiene presencia de elementos de tierras raras en varios de sus depósitos polimetálicos, aunque sin proyectos avanzados en etapa de producción. México explora sus propios yacimientos en Baja California. Lo que está en juego para la región no es solo exportar un mineral más: es si Latinoamérica puede insertarse en la cadena de suministro de la electromovilidad global con procesamiento propio, no solo como cantera.
Para Chile, el desafío concreto es la brecha entre exploración y producción. Los proyectos de tierras raras tienen ciclos de desarrollo largos —entre 10 y 15 años desde descubrimiento hasta primera producción comercial— y requieren tecnología de separación química que el país aún no tiene a escala industrial. La ventana de oportunidad existe, pero se cierra si los marcos regulatorios no se agilizan y si no se construyen capacidades locales de procesamiento en paralelo a la exploración. Lo que Aclara está haciendo al posicionarse públicamente en un evento de electromovilidad es, también, una jugada de política industrial: presionar para que el Estado chileno trate las tierras raras con la misma urgencia estratégica con que trató el litio.
La línea del fondo: Si Chile logra producir y procesar tierras raras localmente antes de 2032, podría ofrecer a la industria automotriz europea y estadounidense un paquete único en el mundo: cobre, litio y tierras raras desde un solo país con infraestructura consolidada. Eso vale más que cualquier mineral por separado, pero requiere decisiones de inversión y política pública en los próximos 24 meses, no en los próximos 10 años.
Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en Minería Chilena . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


