Minería de fondos marinos: producción antes de 2029
La carrera submarina que nadie quiere perder
Una embarcación partió desde Tahití con un objetivo que hace diez años habría sonado a ciencia ficción: llegar al fondo del Pacífico y evaluar si es viable extraer minerales a escala comercial antes de que termine el mandato de Donald Trump en enero de 2029. Eso es exactamente lo que está haciendo Glomar Minerals a través de su subsidiaria UK Seabed Resources Limited, hoy en ruta hacia la Zona Clarion-Clipperton, el área más codiciada del lecho marino mundial.
Un área de licencia en el punto exacto donde se concentra el debate global
La Zona Clarion-Clipperton (ZCC) es una franja del Pacífico ecuatorial de unos 4,5 millones de kilómetros cuadrados, ubicada entre Hawái y México. En su fondo, a profundidades de entre 4.000 y 6.000 metros, yacen nódulos polimetálicos ricos en manganeso, níquel, cobalto y cobre. Son exactamente los minerales que la transición energética necesita en volúmenes que las minas terrestres actuales no alcanzan a cubrir.
UK Seabed Resources tiene licencias de exploración otorgadas por la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por sus siglas en inglés), el organismo de la ONU que regula estas actividades. El viaje que acaba de comenzar desde Tahití es una campaña de reconocimiento del área concesionada: mapeo, muestreo y evaluación de condiciones para determinar si el salto a producción comercial es técnica y económicamente viable en el horizonte que la empresa se ha fijado.
El plazo no es arbitrario. La administración Trump ha mostrado una postura más favorable a la explotación de recursos en zonas no sometidas a jurisdicción nacional, incluyendo el fondo marino internacional. En marzo de 2025, una orden ejecutiva instruyó a agencias federales a acelerar permisos para minería submarina en aguas bajo jurisdicción estadounidense. Para empresas como Glomar, ese contexto político representa una ventana que podría cerrarse con el siguiente ciclo electoral.
El fondo marino como frontera real, no metafórica
Lo que hace relevante este movimiento no es solo la ambición de la empresa, sino el estado del debate regulatorio global. La ISA lleva años intentando aprobar un código de explotación definitivo para la minería de fondos marinos, un proceso que ha enfrentado demoras, presión de países opositores como Alemania, Francia y Chile, y objeciones de organizaciones ambientales que advierten sobre ecosistemas únicos y aún poco comprendidos.
En ese contexto, varias empresas han optado por avanzar en exploración y preparación técnica mientras la regulación se define, apostando a que el código finalmente se apruebe y que quien llegue primero con datos sólidos tendrá ventaja competitiva. The Metals Company, la empresa más avanzada del sector, ya presentó una solicitud de permiso de explotación ante la ISA en 2024 y sigue siendo la referencia del sector. Glomar, con este viaje de survey, busca posicionarse en ese mismo escalón.
La pregunta técnica central no es si los nódulos existen, sino si pueden extraerse sin destruir el entorno y a un costo que compita con la minería terrestre. Las estimaciones varían ampliamente. Algunos estudios sugieren que la ZCC podría contener más cobalto que todas las reservas terrestres conocidas. Otros advierten que los costos de operación a esas profundidades, más el tratamiento del material y el transporte, hacen que los números solo cierren si los precios de los minerales críticos se mantienen altos de forma sostenida.
Lo que este viaje dice sobre el momento que atraviesa el sector
Que una empresa decida zarpar ahora, con un horizonte de producción atado a un calendario político específico, revela algo sobre cómo los actores del sector están leyendo el momento. No es solo optimismo tecnológico. Es una apuesta concreta: si la ventana regulatoria y política se abre en los próximos tres años, quien tenga los datos de campo listos llegará al frente de la fila.
Para los países latinoamericanos con costas en el Pacífico, esto no es un asunto lejano. Chile es uno de los Estados que ha expresado reservas ante la ISA sobre avanzar sin marcos ambientales más robustos. Perú tiene intereses propios en la discusión, dado que parte de la ZCC se ubica en zonas de influencia geopolítica del Pacífico sur. La minería submarina no reemplaza a la minería terrestre en el corto plazo, pero sí compite por los mismos mercados de minerales críticos que hoy sostienen las exportaciones de la región.
La línea del fondo: Si Glomar logra demostrar viabilidad técnica en su área de licencia antes de 2029 y el marco regulatorio de la ISA avanza en paralelo, el cobre y el cobalto del fondo marino dejarán de ser una promesa teórica para convertirse en competencia directa para los proyectos terrestres de Chile y Perú. No en esta década, probablemente, pero sí en la siguiente.
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Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en Mining.com . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


