Sandvik eleva a 75% el contenido reciclado en sus brocas
Setenta y cinco por ciento reciclado: una broca de perforación ya no es solo acero
Cada año, la industria minera consume millones de brocas de perforación fabricadas con carburo de tungsteno, uno de los materiales más duros del planeta y también uno de los más intensivos en energía para producir. Sandvik acaba de presentar ReCarbide, su nueva línea de brocas que eleva el contenido de material reciclado al 75%, un salto significativo frente a los niveles convencionales de la industria, donde el reciclaje de carburo sigue siendo marginal en la cadena de fabricación.
Cómo funciona la lógica circular detrás de ReCarbide
El carburo de tungsteno que se usa en brocas de perforación no desaparece cuando la broca se desgasta: el material sigue ahí, mezclado con otros metales y contaminantes, esperando ser recuperado. Lo que ha frenado su reciclaje masivo no es la tecnología de recuperación, sino la dificultad de reintegrarlo con la pureza y consistencia que exige una herramienta de corte sometida a condiciones extremas. Sandvik, que ya comercializaba su gama PowerCarbide, ha desarrollado el proceso metalúrgico necesario para tomar carburo post-industrial y post-consumo y devolverlo a la cadena productiva sin comprometer las especificaciones mecánicas de la broca.
El resultado es ReCarbide: una broca que rinde igual que su equivalente convencional, pero cuya fabricación arrastra una huella de carbono considerablemente menor. El tungsteno es un metal crítico con cadenas de suministro concentradas geográficamente, y cualquier reducción en la demanda de tungsteno virgen tiene implicaciones directas sobre costos, geopolítica de materiales y dependencia de proveedores específicos. Un 75% de contenido reciclado no es un número cosmético, es una reformulación sustancial del modelo de aprovisionamiento.
La señal que envía esta broca a toda la cadena de valor
Lo relevante de este movimiento no es solo la broca en sí, sino lo que demuestra sobre la viabilidad técnica y comercial de aplicar principios de economía circular a consumibles mineros de alta exigencia. Durante años, la industria ha tratado los consumibles de perforación como categoría desechable: se compran, se usan y se descartan. La narrativa implícita era que la rigurosidad técnica y la sostenibilidad eran categorías en tensión. ReCarbide refuta ese supuesto con un producto que compite en rendimiento.
Para los operadores mineros, esto tiene una lectura práctica inmediata. Las empresas con compromisos de reducción de alcance 3 en sus emisiones, es decir, las emisiones que ocurren en su cadena de suministro y no solo en su operación directa, tienen en los consumibles de perforación una fuente de impacto que rara vez aparece en sus estrategias de descarbonización. Una broca con 75% de contenido reciclado no resuelve ese problema sola, pero ofrece una palanca concreta que antes no existía con este nivel de desempeño garantizado.
Para los proveedores de la industria, la señal es diferente: Sandvik está apostando a que la circularidad en consumibles puede ser un diferenciador comercial, no solo una declaración de principios. Si esa apuesta resulta correcta, otros fabricantes de herramientas de corte, explosivos, lubricantes y materiales de desgaste tendrán que responder con propuestas equivalentes o quedarse fuera de licitaciones donde los criterios ESG ya pesan en la decisión de compra.
En América Latina, donde operan algunas de las minas de cobre y oro más grandes del mundo, y donde los compromisos climáticos de los grandes operadores se están traduciendo en exigencias concretas a sus cadenas de suministro, este tipo de producto llega en un momento de demanda real. Las mineras que reportan bajo marcos como GRI o que tienen metas de carbono neto cero antes de 2050 necesitan mostrar avances en categorías de emisiones que hoy son difíciles de mover. Los consumibles de perforación son exactamente ese tipo de categoría: de alto volumen, alta rotación y hasta ahora sin alternativas comparables en desempeño.
La línea del fondo: Si una broca con 75% de carburo reciclado rinde igual que la convencional, la única razón para no adoptarla es el precio, y ese es el argumento que Sandvik ahora tiene que ganar en las licitaciones. Para los departamentos de compras de las grandes mineras latinoamericanas con metas de alcance 3, ese argumento ya no les corresponde solo a ellos.
Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en Canadian Mining Journal . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


