NVRO Metals procesa 35.000 t de relaves con hidrometalurgia
Una empresa australiana quiere demostrar que los relaves no son basura, sino materia prima
Hay 35.000 toneladas de relaves en Alaska que podrían convertirse en el caso de demostración más relevante para la minería circular de la próxima década. NVRO Metals Limited acaba de firmar un memorándum de entendimiento no vinculante con Hecla Greens Creek Mining Company —subsidiaria de Hecla Mining— para establecer el marco técnico y comercial de una campaña de procesamiento a escala industrial. Si funciona, redefine lo que la industria entiende por «residuo».
Qué propone NVRO y por qué la escala importa
El acuerdo contempla el procesamiento de aproximadamente 35.000 toneladas de relaves de la operación Greens Creek, ubicada en el sureste de Alaska, como feedstock para la planta de NVRO Metals. El objetivo no es un piloto de laboratorio: es una demostración a escala industrial de su tecnología hidrometalúrgica propietaria. Esa distinción es crítica. La brecha entre un resultado de laboratorio y una operación industrial es donde mueren la mayoría de las tecnologías de procesamiento de relaves, y NVRO está intentando cruzarla con un socio de peso real.
Hecla Mining es uno de los productores de plata más grandes de Estados Unidos, y Greens Creek es una de sus minas bandera. Que una operación de ese perfil preste sus relaves para esta demostración no es un gesto menor: implica que hay confianza técnica suficiente en el proceso de NVRO como para arriesgar activos reales. La hidrometalurgia —proceso que usa soluciones acuosas para extraer metales de minerales o residuos— lleva décadas siendo estudiada como alternativa al procesamiento pirometalúrgico tradicional, pero su escalamiento industrial ha sido históricamente difícil y costoso. Lo que NVRO está intentando hacer es precisamente eso: demostrar que la tecnología funciona a escala, con materiales reales, en condiciones operativas reales.
El MoU establece que ambas partes trabajarán en el marco técnico y comercial del proyecto. No hay cifras públicas de inversión aún, pero el alcance —35.000 toneladas— sitúa esto muy por encima de un ejercicio académico. Para NVRO, una empresa listada en bolsa que está construyendo su credibilidad técnica, este acuerdo con Hecla es también una señal al mercado: hay operadores mineros dispuestos a apostar por esta tecnología.
El impacto en Latinoamérica
América Latina tiene un problema de relaves de proporciones históricas. Chile, Perú, Bolivia y Brasil acumulan décadas de depósitos de relaves que representan tanto un pasivo ambiental como —potencialmente— un activo económico no explotado. Según estimaciones del sector, solo en Chile existen más de 700 depósitos de relaves activos e inactivos, con concentraciones residuales de cobre, plata, oro y otros minerales que en muchos casos superan las leyes de yacimientos marginales actuales.
El modelo que NVRO está probando con Hecla en Alaska es exactamente el tipo de solución que los reguladores, comunidades y operadores mineros de LATAM están buscando: una forma de transformar pasivos ambientales en proyectos productivos, sin necesidad de nueva exploración ni apertura de nuevas áreas. En un contexto donde la presión social y regulatoria sobre la expansión minera es creciente en Chile y Perú, la capacidad de reactivar valor desde depósitos existentes es una ventaja estratégica, no solo ambiental. Empresas como Codelco, Antofagasta Minerals o Southern Copper tienen en sus balances miles de toneladas de relaves que podrían ser candidatos naturales para este tipo de procesamiento, si la demostración de NVRO entrega los resultados que promete.
El resultado de esta campaña en Alaska se convertirá en referencia técnica global. Si los números cierran —recuperación de metales, costos operativos, huella ambiental— las empresas mineras de LATAM tendrán un caso de negocio concreto para evaluar tecnologías similares en sus propias operaciones.
La línea del fondo: Si NVRO valida su tecnología procesando 35.000 toneladas de relaves de Greens Creek con recuperaciones comercialmente viables, los operadores mineros de Chile y Perú —que acumulan cientos de millones de toneladas de relaves con metales residuales— tendrán por primera vez un benchmark industrial real para justificar inversiones en reprocesamiento. Eso no es una oportunidad futura: es una decisión de capital que se empieza a preparar hoy.
Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en International Mining . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


