Startup extrae uranio del mar con licencia exclusiva del DOE
Una startup tiene la llave de una reserva de uranio 1.000 veces mayor que todo lo que hay en tierra
El océano contiene aproximadamente 4.500 millones de toneladas de uranio disuelto —más de mil veces las reservas terrestres conocidas—, pero extraerlo de forma económicamente viable ha sido durante décadas uno de esos problemas que la ciencia reconoce y la industria ignora. SuperCritical, una startup con sede en Estados Unidos, acaba de cambiar esa ecuación: obtuvo una licencia exclusiva del Departamento de Energía (DOE) de ese país para comercializar una tecnología desarrollada en laboratorios federales que permite recuperar uranio directamente del agua de mar. El momento no es casual: la demanda de combustible nuclear en EE.UU. está en su punto más alto en décadas, impulsada por la reactivación de reactores existentes y el auge de los reactores modulares pequeños (SMR).
Cómo funciona y por qué el DOE apostó por esta tecnología
La tecnología licenciada por SuperCritical fue desarrollada originalmente en los laboratorios nacionales del DOE —particularmente en Oak Ridge y el Pacific Northwest National Laboratory— y utiliza materiales adsorbentes de alta afinidad que capturan iones de uranio disueltos en el agua de mar. A diferencia de la minería convencional, no requiere excavación, no genera relaves y puede operar en estructuras flotantes o integradas a infraestructura costera existente. El proceso es cíclico: los adsorbentes se sumergen, capturan el uranio, se recuperan y se regeneran para volver a usarse.
Lo que hace estratégicamente relevante a esta licencia es su carácter exclusivo. El DOE no distribuye estas habilitaciones con frecuencia, y cuando lo hace en términos exclusivos, está apostando a que una sola empresa lleve la tecnología a escala comercial. Para SuperCritical, eso significa una ventana de tiempo sin competencia directa en este segmento —al menos dentro del marco regulatorio estadounidense— para demostrar viabilidad económica a escala piloto. El costo de producción actual del uranio marino sigue siendo más alto que el del uranio convencional, pero la brecha se ha reducido significativamente en los últimos diez años según investigaciones publicadas por los propios laboratorios del DOE, y la startup apuesta a que la escala y la optimización de materiales cierren esa diferencia.
El contexto de demanda refuerza la apuesta. EE.UU. importa hoy más del 90 % del uranio enriquecido que consume, gran parte desde Rusia y Kazajistán. La Ley de Prohibición de Importación de Uranio Ruso, promulgada en 2024, aceleró la búsqueda de fuentes alternativas domésticas y aliadas. En ese escenario, una tecnología que convierte al océano en una mina de uranio sin fronteras geopolíticas tiene un atractivo que va más allá de lo técnico.
El impacto en Latinoamérica
Para la región, esta noticia opera en dos niveles. El primero es competitivo: América Latina alberga reservas terrestres de uranio relevantes —Brasil tiene las sextas reservas más grandes del mundo, y Argentina mantiene un programa nuclear con décadas de historia—, y una tecnología que abarate la extracción marina podría, en el largo plazo, presionar los precios del uranio convencional. No es un riesgo inmediato —la escala comercial de SuperCritical está todavía en etapa de demostración—, pero es una variable que los operadores y exploradores de uranio en la región deberían incorporar en sus modelos de largo plazo.
El segundo nivel es de oportunidad. Países como Chile, Perú, Brasil y Argentina tienen miles de kilómetros de costa y una infraestructura portuaria e industrial que podría, en teoría, albergar operaciones de este tipo bajo marcos de licencia futura. Más relevante aún: la expansión nuclear que varios gobiernos latinoamericanos están evaluando —Brasil con sus reactores Angra, Argentina con el CAREM, y el interés creciente en SMR en Chile y Colombia— depende de acceso estable y soberano a combustible. Una tecnología que diversifica el origen del uranio sin depender de cadenas de suministro geopolíticamente frágiles es exactamente el tipo de innovación que debería estar en el radar de los ministerios de energía y las empresas estatales del sector.
La línea del fondo: Si SuperCritical logra demostrar viabilidad económica a escala piloto en los próximos tres a cinco años, los países latinoamericanos con programas nucleares activos —Argentina y Brasil, principalmente— tendrán que decidir si licencian esta tecnología para sus costas o si siguen dependiendo de mercados de uranio cada vez más volátiles. La pregunta no es si el uranio marino llegará; es quién estará listo cuando llegue.
Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en The Northern Miner . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


