Sandvik lanza perforadora eléctrica DD423iE para minería subterránea
La perforadora diésel ya tiene un reemplazante eléctrico que no sacrifica rendimiento
Durante décadas, la perforadora diésel fue sinónimo de potencia confiable bajo tierra. La pregunta que frenó la transición eléctrica no era ideológica sino técnica: ¿puede una máquina a batería aguantar el ritmo de producción que exige una mina real? Sandvik acaba de dar su respuesta más concreta con el lanzamiento de la DD423iE, la segunda máquina de su nueva generación de perforadoras eléctricas para desarrollo minero subterráneo.
Una plataforma eléctrica construida sobre rendimiento probado
La DD423iE no parte de cero. Sandvik lanzó en marzo de 2025 la DD423i, su versión diésel de nueva generación, y sobre esa misma plataforma mecánica y de perforación construyó la variante eléctrica a batería. Esta decisión de ingeniería no es menor: significa que el sistema de perforación, la ergonomía del operador y la lógica de control son los mismos que ya probaron en condiciones reales. Lo que cambia es el tren de potencia, y con él, el perfil de emisiones y el costo operativo en ambientes subterráneos.
Según Sandvik, la DD423iE combina el rendimiento de perforación probado de su línea DD423 con avances significativos en productividad. La compañía posiciona esta máquina como una opción de "próxima generación" dentro de su portafolio de perforadoras de desarrollo, un segmento donde la velocidad de avance y la disponibilidad del equipo son los indicadores que más le importan a un jefe de mina. La propuesta implícita es clara: no tienes que elegir entre rendimiento y electrificación.
Lo que diferencia a esta generación de intentos anteriores de electrificación en perforadoras es la madurez de la integración. Las primeras máquinas eléctricas en minería subterránea enfrentaron problemas reales de autonomía, tiempo de recarga y adaptación de los operadores. La estrategia de Sandvik de construir sobre una plataforma diésel ya validada reduce la curva de adopción para las operaciones que ya conocen la familia DD423, y facilita la comparación directa de métricas de productividad entre ambas versiones.
El impacto en Latinoamérica
La región tiene razones concretas para prestar atención a este lanzamiento. Chile y Perú concentran algunas de las minas subterráneas de mayor profundidad y escala en el mundo, incluyendo operaciones como El Teniente, Codelco, y las expansiones subterráneas de grandes proyectos cupríferos en el norte chileno y en la sierra peruana. En esos entornos, la ventilación es uno de los costos operativos más altos: cada equipo diésel que opera bajo tierra obliga a mover volúmenes masivos de aire para diluir gases de combustión. Reemplazar perforadoras diésel por eléctricas reduce directamente esa carga, con impacto en consumo energético de ventilación que en algunas operaciones representa entre un 30 % y un 50 % del consumo eléctrico total de la mina.
Además, varios países de la región tienen compromisos de descarbonización que están comenzando a traducirse en presión regulatoria y en criterios ESG que los financistas aplican sobre los proyectos mineros. Para una operación que busca financiamiento internacional o que reporta a inversionistas institucionales, tener equipos eléctricos en producción ya no es solo una ventaja ambiental: es parte del perfil de riesgo del proyecto. La DD423iE llega en un momento en que esa conversación está pasando de los departamentos de sustentabilidad a las mesas de decisión de operaciones y compras.
La línea del fondo: Si la DD423iE entrega en campo el mismo rendimiento de perforación que su contraparte diésel, las operaciones subterráneas en Chile y Perú que estén evaluando expansiones tienen un argumento técnico sólido para incluir perforadoras eléctricas en su flota base, no como piloto, sino como estándar, con el beneficio directo de reducir costos de ventilación que en minas profundas pueden superar los US$10 millones anuales.
Curación, no invención
Este artículo fue curado y contextualizado a partir de información publicada en International Mining . MINIAMETA cita siempre sus fuentes.


